El hamamelis o avellano de bruja favorece la circulación, trata varices y hemorroides

Aunque las plantas medicinales más universalmente conocidas son originarias de Europa o de Oriente Medio, como la manzanilla, el regaliz o la salvia, en los últimos decenios algunas especies del continente americano han empezado a contar con una presencia destacada en la fitoterapia occidental.

De Norteamérica nos llegan plantas que ya se incorporan en muchos de los mejores tratamientos herbarios para diferentes dolencias, como la cimicífuga en ginecología, la equinácea en afecciones respiratorias, o la amapola de California en estados nerviosos. Y sin duda en esta lista cabe añadir, por derecho propio, al hamamelis, uno de los mejores tónicos venosos que nos brinda la naturaleza.

Cómo es el hamamelis y dónde se encuentra

El hamamelis o avellano de bruja Hamamelis virginiana L. es un árbol caducifolio, de la familia de las hamamelidáceas, familia botánica sólo presente en el continente americano. Emparentado con el liquidámbar, un árbol muy empleado en jardinería, el avellano de bruja es un árbol modesto, de hasta 10 metros de alto, con la corteza grisácea y las hojas alternas, de forma obovada, que adquieren un tono ocre dorado muy atractivo en otoño.

Las flores, reunidas en glomérulos laxos, aparecen entrado el otoño cuando las hojas se han desprendido, y muestran unos pétalos amarillos, estrechos y alargados, y unos sépalos anaranjados, que producen unos frutos leñosos, en forma de cápsula picuda, que se abren por la mitad. Cuando este fruto madura, explosiona por presión de sus paredes y lanza sus negras semillas a una larga distancia de 10 o más metros.

Crece de forma natural en linderos de bosque y en riberas, y se localiza por todo el este de Norteamérica, desde Terranova en Canadá, hasta Alabama y Texas en los Estados Unidos, más alguna población reducida al este de México.

Orígenes del hamamelis o avellano de bruja
El nombre de ‘hamamelis’, de origen griego, hace alusión al parecido de sus hojas con las del manzano, cuando en realidad está mucho más próximo al avellano. Se conoce también como avellano de bruja (witch hazel) al parecer por el poder curativo, casi mágico, que le atribuían los pueblos nativos de la zona, que vienen utilizando este árbol como medicina desde antiguo.

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Los usos vernáculos del hamamelis han quedado confirmados en diferentes estudios clínicos, que han hecho de este árbol un recurso herbario de primer orden. Los colonos europeos lo empezaron a usar desde mediados del siglo XIX, a raíz de la iniciativa de un hombre de negocios, de nombre Theron Tilden Pond, que aumentó su fortuna de manera considerable con la comercialización de un producto basado en extracto de hojas de hamamelis y que fue presentado como un remedio milagroso para curar y cicatrizar heridas, con el elocuente nombre de Golden Treasure.

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