Nanopartículas de oro ayudan a buscar fibras ligadas al párkinson

SALUD | 03-12-2018 | EFE



MADRID, España.- Un equipo internacional de investigadores ha logrado diseñar un método a partir de nanopartículas de oro capaz de detectar fibras amiloides, unas estructuras asociadas a enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson.

Esta “novedosa metodología” permite localizar estas fibras en cantidades muy pequeñas y en etapas muy tempranas de su formación, por lo que, según sus responsables, abre la puerta a nuevas fórmulas de diagnóstico para enfermedades priónicas (causadas por proteínas aberrantes), párkinson o alzhéimer.

La descripción del método se publica en la revista PNAS, en un artículo que firman científicos de los españoles Centro de Investigación Cooperativa en Biomateriales (CIC biomaGUNE), Centro de investigación Cooperativa en Biociencias (CIC bioGUNE), Universidad de Extremadura, Universidad de Vigo y la belga Universidad de Amberes.

Las fibras amiloides son estructuras formadas por proteínas mal plegadas: estas proteínas se acumulan dando lugar, poco a poco, a las fibras amiloides que adoptan una geometría helicoidal.

Para que las proteínas puedan llevar a cabo sus funciones tienen que plegarse para construir después su correcta forma tridimensional; si no lo hacen dejarán de realizar su función.

Cuando esto pasa, las proteínas mal plegadas se van acumulando en las células formando unas estructuras macroscópicas, los depósitos de proteínas agregadas, asociados al alzhéimer o al párkinson.

Las fibras amiloides son un tipo de estos agregados de proteínas y ocasionan en el cerebro muerte neuronal, por eso es importante detectarlas en fases tempranas, señaló a Efe Luis Liz Marzán, director del CIC biomaGUNE y coordinador de este trabajo.

Esto es precisamente lo que consigue este nuevo método: se trata de una combinación de nanopartículas de oro y luz, que los científicos probaron primero en ‘in vitro’ y luego aplicaron en muestras de pacientes fallecidos, obtenidas de bancos de muestras.

En el caso de los experimentos ‘in vitro’, se prepararon muestras biológicas diseñadas para obtener fibras amiloides y luego se añadieron las nanopartículas de oro para que, como si fueran “unos imanes”, se adhirieran a las fibras, siguiendo su forma helicoidal.

La clave está aquí, en que las nanopartículas sigan la forma helicoidal de las fibras para luego localizarlas con la luz, con una técnica espectroscópica, detalla Liz Marzán, quien apunta que esto se consigue introduciendo en la muestra determinadas nanopartículas que permiten manipular la luz -en este caso infrarroja- de una forma muy característica.

Esta nueva metodología servirá para conocer mejor el proceso de formación de estas fibras, pero también podrían ser útiles como método de diagnóstico.

Aunque estas fibras ocasionan daño solo en el cerebro, se cree que también se acumulan en otros órganos cuando existen enfermedades como párkinson, alzhéimer o huntington, “por lo que se puede pensar en un sistema de análisis que ayude a complementar las pruebas existentes para este tipo de enfermedades”, concluye Liz Marzán. 


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