Tratamientos naturales para la demartitis atópica o eczema

SALUD | 12-05-2017 | Redacción



 

¿Qué es la dermatitis atópica o eczema?

La Dermatitis Atópica (DA), comúnmente conocida como eczema; no es una enfermedad contagiosa; aunque sí crónica tremendamente condicionante que cursa con picores e inflamación en la piel, además de otros síntomas.

Se trata de una alteración de la piel bastante común en bebés, pero se da también en adultos. Si alguno de los padres sufre de eczemas; asma; conjuntivitis o rinitis alérgica; es bastante más probable que un niño presente dermatitis atópica durante su vida y el motivo es el siguiente:

El término «atopía» (del griego a + topos, «sin lugar», «desubicado»), es empleado en medicina para designar al tipo de mecanismo inmunitario en el que está implicada la inmunoglobulina E (IgE) y que como respuesta, produce cuadros de enfermedades atópicas. Algunas son rinitis; asma; etc.

La dermatitis atópica es otra manifestación inmunitaria relacionada con IgE. En otras palabras; es una enfermedad autoinmune de la misma familia que el asma o la rinitis.

Día mundial de la dermatitis atópica, 27 noviembre

¿Qué causa la dermatitis atópica?

El primer episodio suele desencadenarse por situaciones o sustancias agravantes: estrés; cambios bruscos de temperatura (muy alta o muy baja); o bacterias que pueden producir infecciones secundarias en las lesiones. Otros factores pueden ser alergias; sustancias irritantes para la piel como lana; detergentes, etc.

Para que se dé la condición de dermatitis atópica se producen una serie de manifestaciones en la piel mediadas por la IgE. Esto consigue que se libere la histamina; y como consecuencia, los picores, el enrojecimiento y las erupciones que la acompañan.

Una cosa debe quedar clara: aunque medie la IgE, la dermatitis atópica no es una alergia a ninguna sustancia o alimento. Simplemente, el paciente reacciona de forma descontrolada a unos niveles de IgE más elevados de lo normal.

Dermatitis atópica – Síntomas

Los síntomas de la dermatitis atópica se focalizan en la parte interna de los codos; detrás de las rodillas; en las piernas y en brazos. También aparece en el rostro y a veces llega a cubrir todo el cuerpo.

Síntomas más habituales:

Xerosis (piel que se muestra muy seca)
Picor (prurito). El picor de una piel con dermatitis atópica puede llegar a ser muy intenso
Piel inflamada (a veces muy inflamada) y roja
Pequeños bultos y erosiones en la piel que al rascar, liberan líquido
En el caso de desarrollar una eczema crónica, la piel puede aparecer rugosa y engrosada

¿Quiénes la padecen?

Si hablamos de España, hay una proporción significativa de personas que padecen dermatitis atópica. Son aproximadamente un 10% entre la población adulta y un 20% de la población infantil. Es la segunda causa más frecuente de visitas al dermatólogo.

Dermatitis atópica

El 90% de las personas afectadas de esta afección, tienen su primer brote antes de los cinco años de edad, pero es el 80,6% de los pacientes los que acuden a su médico cuándo aparecen las primeras señales.

Los pacientes que sufren de dermatitis atópica, no solamente sufren de esta enfermedad, sino que sufren las secuelas psicológicas de padecerla. Además, muchas de las personas con dermatitis atópica, también sufren de rinitis y asma.

Esta enfermedad se ha visto incrementada en los últimos treinta años entre un 200 y un 300%.

Se divide en grupos en función de la edad del paciente:

Dermatitis atópica del lactante

Durante la lactancia, esta enfermedad aparece con mucha frecuencia. Son lesiones que aparentan más gravedad de lo que realmente son. Pueden comenzar como un eczema seborreico para acabar siendo una eczema atópica.

La dermatitis atópica del lactante suele estar localizada en la cara, el tronco y las extremidades y generalmente se presentan como placas rojas con edema (líquido por debajo de la superficie) y cursan con mucho picor. Hay que cuidar que no se infecte, pues pueden infectarse con facilidad debido a que los bebés no pueden controlar el rascarse.

Dermatitis atópica infantil

Este tipo de dermatitis se suele presentar a partir del año y dos años de edad. Las zonas donde se desarrolla con más virulencia son los pliegues internos de los codos, los pliegues traseros de las rodillas y los pliegues de las comisuras de la boca.

Esta dermatitis atópica se caracteriza porque el picor es muy intenso; y el rascado favorece la aparición de heridas y costras.

Dermatitis atópica del adulto

 

La dermatitis atópica del adulto tienen una apariencia de piel muy dura y seca y el rascado crónico rompe las placas de piel y aparecen excoriaciones (como si se desprendiese la piel) y grietas que pueden ser dolorosas. La dermatitis atópica del adulto también puede aparecer en pliegues y además, en la nuca, el dorso de manos, pies, muñecas, etc.

Dermatitis atópica – Diagnóstico

El diagnóstico de una dermatitis atópica no es fácil, pero generalmente supone que un paciente debe presentar los síntomas descritos anteriormente, pero antes, el médico debe descartar otras enfermedades.

La dermatitis atópica debe diagnosticarla un dermatólogo, sobre todo porque es una enfermedad que se puede confundir con otras dermatitis o patologías de la piel. Eso es lo que dificulta la diagnosis.

 

 

 

Dermatitis atópica – Tratamientos naturales

Cuide los cambios de temperatura.

Evite el rascado. Al rascar se producen alteraciones en la piel que permite la entrada de agentes patógenos que promueven los procesos inflamatorios.

Manténgase lejos de disolventes químicos y productos irritantes. No utilizar para el aseo productos para la piel con alcohol, perfumes, o con elementos químicos en su formulación (la mayoría de los que hay en el mercado). Utilizar para la ducha jabones naturales como el jabón de Alepo; altamente bactericida y al mismo tiempo protege la integridad de la piel y no contiene químicos en su composición.

El jabón de Alepo genuino (40% de aceite esencial de laurel) sirve incluso para el lavado del cabello y el rostro.
Otro consejo, es comer muy sano. No comer comida basura y elevar los niveles de antioxidantes con vegetales crudos.

Suplementar con una mezcla de antioxidantes de gran calidad como SE2, puede ser de gran ayuda y puede resultar en un antiinflamatorio sin efectos secundarios para la salud del paciente.

Utilizar aceite de crisálida de seda de forma continua. La enorme cantidad de resveratrol que contiene ayudará a mantener los síntomas de la enfermedad a raya.

Mantenga la piel blanda y no quebradiza la manteca de karité. Absolutamente natural y procedente del fruto de un árbol africano (el karité).

Es rica en vitamina E y nutrientes beneficiosos para la piel.
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